¿Un bebé puede nacer con catarata? ¿Cómo saber si un niño la tiene? ¿Siempre necesita operarse? La catarata no es solo de personas mayores: puede presentarse desde el nacimiento o en los primeros años. Cuando afecta el desarrollo de la visión, detectarla y tratarla a tiempo es especialmente importante.
Importante: información educativa; no reemplaza una evaluación de oftalmología pediátrica. La decisión de observar, tratar u operar depende de la edad, el tamaño y la ubicación de la catarata, el grado de afectación visual y las características de cada ojo.
¿Qué es la catarata congénita?
Es una opacidad del cristalino presente al nacer o que aparece poco después. En un niño el problema es mayor porque el sistema visual todavía se está desarrollando: una catarata que bloquea la luz durante los primeros meses o años puede producir ambliopía (“ojo perezoso”) y afectar de forma permanente la visión si no se trata a tiempo. Si la imagen de un ojo permanece borrosa en el periodo crítico, el cerebro usa menos ese ojo. Por eso no se evalúa igual que una catarata del adulto.
Es poco frecuente: fuentes del sistema de salud británico estiman unos 3 a 4 casos por cada 10.000 nacimientos. Puede afectar un solo ojo o ambos; cuando es unilateral el riesgo de ambliopía es especialmente importante porque el cerebro favorece el ojo que ve mejor, y requiere seguimiento cuidadoso.
Causas y prevención
En muchos casos no se determina por qué apareció. Entre las posibles causas están los factores genéticos, las enfermedades metabólicas (como la galactosemia) y las infecciones durante el embarazo. No todas pueden prevenirse; lo más importante es detectar cualquier alteración visual lo antes posible, además del cuidado general del embarazo y la salud infantil.
Señales de alerta
- Pupila blanca o grisácea (leucocoria), o un reflejo blanco extraño en las fotos.
- El bebé no fija la mirada, no reconoce rostros o no sigue objetos.
- Nistagmo: movimientos rápidos e involuntarios de los ojos.
- Estrabismo: un ojo se desvía de forma constante.
- Dificultad aparente para ver con claridad.
Una pupila blanca no siempre es catarata: puede ser, por ejemplo, un retinoblastoma, un cáncer ocular que exige atención urgente. Si la ves, no esperes a que desaparezca: consulta con urgencia a un oftalmólogo.
Diagnóstico
El oftalmólogo valora la transparencia del cristalino, el reflejo rojo, el tamaño y la ubicación de la opacidad, el eje visual y la retina. El reflejo rojo (la luz que vuelve desde el interior del ojo) forma parte de los controles del recién nacido: su ausencia o disminución puede indicar una opacidad del eje visual u otras condiciones y requiere valoración especializada.
¿Todos necesitan cirugía?
No. Una catarata pequeña, periférica o que no bloquea el eje visual puede vigilarse con observación, evaluaciones de agudeza visual adecuadas a la edad, corrección óptica y tratamiento de la ambliopía. La cirugía se considera cuando la catarata interfiere de forma significativa con la visión o su desarrollo. El momento no depende solo de la edad: pesan el tamaño y la ubicación, si afecta el eje visual, si es de uno o ambos ojos, el estrabismo, el nistagmo, la capacidad visual, la retina, el nervio óptico y otras enfermedades. En bebés con cataratas visualmente significativas puede necesitar hacerse en las primeras semanas o meses; el momento exacto lo decide el especialista.
La cirugía
- En bebés y niños pequeños suele requerir anestesia general, para que permanezcan inmóviles.
- La duración depende de la técnica y el caso; algunos protocolos contemplan observación durante la noche.
- No siempre se coloca lente intraocular: como el ojo sigue creciendo y es difícil predecir su tamaño y refracción, en algunos lactantes se corrige primero con lentes de contacto o gafas y se considera el lente más adelante.
Después de la cirugía
El niño puede necesitar gotas, protección ocular, controles frecuentes, corrección óptica y tratamiento de la ambliopía. No se puede garantizar el 100 % de la visión: depende de la edad al diagnóstico, el tiempo que la visión estuvo afectada, si fue uni o bilateral, la retina, el nervio óptico y la ambliopía. Con frecuencia necesitará gafas por el crecimiento del ojo y los cambios de refracción.
- La catarata retirada no vuelve, pero pueden aparecer otras opacidades y complicaciones, por lo que los controles son de largo plazo.
- Complicaciones posibles: inflamación, glaucoma secundario (incluso tiempo después), problemas del lente intraocular, desprendimiento de retina e infección.
- Avisa pronto al equipo médico si hay mucho enrojecimiento, dolor, sangrado, secreción, pegajosidad intensa o empeoramiento de la visión.
- El seguimiento no termina con la operación y el niño puede necesitar tratamiento visual mientras crece.
Qué hacer si tu bebé tiene catarata
Pide una explicación individualizada de las alternativas, cumple los controles y el tratamiento de la ambliopía.
Consulta de urgencia si ves pupila blanca, un reflejo blanco en fotografías, un ojo que se desvía constantemente, movimientos involuntarios, dificultad para fijar o seguir objetos o pérdida aparente de visión.
En Oftalmolima
La evaluación especializada define si basta con observar o si hace falta operar, y el plan de seguimiento visual.
Fuentes: NHS y literatura de oftalmología pediátrica.
Preguntas frecuentes
¿Todos los niños con catarata necesitan cirugía?
No. Las pequeñas o periféricas pueden vigilarse; se opera cuando afectan la visión o su desarrollo.
¿Una pupila blanca siempre es catarata?
No. También puede ser un retinoblastoma; exige valoración urgente.
¿Se coloca lente intraocular a todos?
No necesariamente; en lactantes puede preferirse corregir con lentes de contacto o gafas.
¿El niño recuperará el 100 % de la visión?
No se puede garantizar; depende de varios factores.
¿Necesitará gafas?
Con frecuencia sí, por el crecimiento del ojo.





