Para abordar estas complicaciones, se llevó a cabo un procedimiento de recepción del pterigión. Durante esta intervención, se empleó electro cauterio en la región limbo corneal del área resecada, seguido de una queratectomía. Luego, se procedió con la preparación corneal, durante la cual se resecó la porción dañada de la córnea y se realizó el implante del botón corneal procedente de un donante. La cirugía se llevó a cabo sin enfrentar complicaciones significativas.
Después de la operación, se proporcionaron al paciente las indicaciones médicas necesarias para el cuidado y el período de postoperatorio. El objetivo era asegurar una recuperación adecuada y prevenir cualquier posible complicación en el proceso de sanación.
Este caso ejemplifica la importancia de abordar adecuadamente las secuelas de lesiones oculares traumáticas. El trasplante de córnea emerge como una medida eficaz para restaurar la función visual y mejorar la calidad de vida del paciente. A través de este procedimiento, se busca no solo corregir las complicaciones presentes, como la opacificación corneal y el pterigión, sino también garantizar una visión más clara y saludable en el futuro. La atención médica y quirúrgica especializada, así como las indicaciones postoperatorias, son elementos cruciales en el éxito de un trasplante de córnea y en la recuperación general del paciente.





