
Aunque visualmente pueden parecerse, el pterigión y el pseudopterigión tienen orígenes distintos, y diferenciarlos es clave para un manejo correcto.
Pterigión verdadero

Es el crecimiento fibrovascular progresivo de la conjuntiva hacia la córnea, asociado principalmente a exposición UV crónica. Suele ubicarse en el lado nasal del ojo y tiene tendencia a crecer con el tiempo.
Pseudopterigión
Es una adherencia de la conjuntiva a la córnea que se forma como cicatriz tras una lesión previa (quemadura química, traumatismo, cirugía o úlcera corneal). A diferencia del pterigión verdadero, no está activo ni progresa de forma natural, y puede aparecer en cualquier zona del ojo, no solo en el lado nasal.
¿Cómo lo diferencia el oftalmólogo?
Mediante el examen con lámpara de hendidura, y en algunos casos usando una sonda para verificar si existe un espacio libre entre la conjuntiva y la córnea subyacente (signo característico del pseudopterigión).
Por qué importa la diferencia
El manejo y pronóstico varían. El pseudopterigión no requiere el mismo seguimiento por progresión que el pterigión verdadero, aunque ambos pueden requerir cirugía si afectan la visión.





