Para decidir el mejor manejo de un pterigión, los oftalmólogos suelen clasificarlo según su grado de avance sobre la córnea:
- Grado 1: el crecimiento apenas invade el borde de la córnea (limbo). Generalmente no afecta la visión y se recomienda solo observación y protección solar.
- Grado 2: avanza entre el limbo y el borde de la pupila. Puede empezar a generar molestias o astigmatismo leve.
- Grado 3: se acerca al borde pupilar, con mayor riesgo de afectar la visión y generar inflamación recurrente.
- Grado 4: invade el eje visual (el centro de la pupila), comprometiendo directamente la visión. Este grado casi siempre requiere cirugía.
Esta clasificación ayuda al especialista a decidir la frecuencia de controles y el momento adecuado para considerar una intervención quirúrgica, antes de que el pterigión alcance grados avanzados.
Conclusión
No todos los pterigiones requieren cirugía; el grado de avance es el factor clave para definir la conducta a seguir.





