A pesar de los esfuerzos, los nuevos casos de VIH se han mantenido en torno a 120.000 por año en América Latina y el Caribe desde 2010. De manera destacada, el 64% de estos casos afecta a personas que forman parte de grupos considerados de población clave. Esto abarca a personas del mismo sexo que mantienen relaciones sexuales con hombres, trabajadoras sexuales, mujeres trans y otros grupos en situación vulnerable, así como a sus parejas sexuales.
Es importante señalar que los signos de la infección por VIH pueden manifestarse en diversas formas, y en algunos casos, estos síntomas pueden ser detectados durante una consulta oftalmológica clínica. La relevancia de esta detección temprana radica en la posibilidad de iniciar un tratamiento oportuno y, por ende, en mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
La PrEP, en definitiva, se alza como un pilar fundamental en la lucha contra la propagación del VIH. Al proporcionar una protección significativa contra la infección, esta estrategia ofrece una esperanza tangible en la reducción de nuevos casos y en el fortalecimiento de la salud de las comunidades en riesgo. Una vez más, se subraya la importancia de una atención médica integral y la colaboración entre especialistas, como los oftalmólogos, en la identificación temprana de los síntomas asociados con el VIH y en la promoción de la salud en general.





